Exterminio: El templo de huesos
★★★★ [👍]
Tiene una escena épica con música de Iron Maiden que vale la pena haber comprado tu boleto por lo divertido que fue XD.
La historia retoma un poco después del final de la película anterior (que si lo vi, “28 Years Later”) y, desde la primera escena, revela todos los aspectos más crudos y oscuros de la humanidad y cómo el miedo puede manipular la fe. Esta secuela no rehúye la disección filosófica de la humanidad y sus orígenes salvajes, característica de la franquicia. De hecho, esta película profundiza en los sistemas que la humanidad ha desarrollado para responder a las preguntas que se plantea sobre el miedo y la vida misma.
Esta película explora temas como el miedo, la fe y el espectáculo, y presenta varios momentos en los que estos elementos se yuxtaponen, como se observa en la relación entre el Dr. Ian Kelson y Jimmy Crystal. Kelson es interpretado por Ralph Fiennes. Crystal es interpretado por Jack O'Connell, quien estuvo en la película "Sinners". Fiennes y O'Connell ofrecen buenas interpretaciones que no solo encarnan las versiones más auténticas y crudas de sus personajes, sino que también muestran la yuxtaposición entre el espectáculo y la humanidad.
El personaje de O'Connell es el líder de una secta que manipula a sus seguidores para que crean que sus acciones son actos de "caridad" para complacer a una deidad superior, mientras que el personaje de Fiennes es un médico que, gracias a su experiencia, es capaz de obrar un milagro en los momentos más desesperados.
La misteriosa personalidad de Kelson se ve aún más acentuada por los destellos de su pasado: fotos con su esposa y discos de vinilo de los 80 que reproduce en un tocadiscos alimentado por un generador. Sería fascinante saber más sobre cómo Kelson logró construir un entorno tan impresionante completamente solo, o comprender mejor su trayectoria antes de decidir construir el templo de huesos humanos. Pero estos son solo algunos de los muchos puntos sin explicación de la película que se espera que el público acepte sin cuestionarlos.
En una escena desenfrenada, un pogo post-apocalíptico, psicodélico y desenfrenado, en el que Ian se disfraza de entidad demoníaca mientras suena a todo volumen "The Number of the Beast" de Iron Maiden, es una atractiva deconstrucción de la teatralidad religiosa.
Las secuencias con Fiennes son, en resumen, la razón principal para ver la película. Porque cuando la película vuelve a centrarse en Jimmy y ‘los chicos del dedo’, la película empieza a cansar en cierta manera. Pero por lo demás la estética esta genial, y para mí fue mejor que su precuela.
Directora: Nia DaCosta



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