★★★★ [👍]
La gran influencia de esta película fue el gran impacto que tuvo ‘La masacre de Texas’ para el género de terror ‘slasher’, ambientada en la misma década setentera pero con una trama ingeniosa, ya que no es simplemente de jóvenes inocentes y vulnerables. Su historia comienza, al igual que La masacre de Texas, con un grupo de jóvenes (en esta ocasión, cineastas) que se dirigen a una zona rural de Texas, pero con un plan diferente: rodar una película porno.
Desde el principio, queda claro que X es una demostración de talento cinematográfico, ofrece una dirección dinámica, sus composiciones de planos y secuencias, con una atención meticulosa al detalle y un dominio de los escenarios, lo que le permite aprovechar al máximo el entorno en cada escena y exprimir al máximo la tensión y la presión de cada momento. Al igual que ‘La masacre de Texas’, aprecia la crudeza y la suciedad del campo texano con su cámara.
El enérgico montaje también dinamiza considerablemente la película, con transiciones vertiginosas que contribuyen enormemente a mantener el suspense a lo largo de toda la cinta. Tampoco se pueden pasar por alto los esfuerzos por recrear la época de finales de los 70, ya que va más allá de la mera incorporación de elementos históricamente precisos (como algunas excelentes selecciones musicales) al plasmar la estética y el ambiente de la época en su obra.
Es esa última parte la que más impacta, incluso quizás más que cualquiera de sus sustos repentinos, hábilmente orquestados y tremendamente subversivos, ya que sería fácil descartar X como otra simple película slasher barata con tetas y sangre a raudales, pero es evidente que la película tiene algo más en mente, pues su guion incluye un comentario social complementario mientras nos vemos cautivada por el sexo y la matanza en pantalla. No sorprende que una película sobre la realización de una película porno tenga algo que decir sobre el sexo y la sexualidad en general, pero lo más llamativo es cómo los mensajes se expanden y evolucionan a medida que avanza la película (y un torrente de giros complica esta historia tórrida), particularmente en cómo se vincula con las acciones de nuestros antagonistas.
Sin adentrarnos demasiado en el terreno de los spoilers, el verdadero villano en X es la represión sexual, tanto a nivel personal como político, como lo demuestran las enseñanzas constantemente anunciadas de un telepredicador conservador en un televisor de fondo en muchas escenas. El choque entre este grupo y dos ancianos erráticos simboliza una brecha generacional más profunda entre los "amantes libres" de los 70 y los conservadores más religiosa (y sus víctimas) de los 30 y 40, que desprecian a estos desviados tras haberse privado de los mismos placeres años atrás. Y, sin justificar en ningún momento su maldad, la película encuentra la manera de hacer que sus villanos sean increíblemente reales y cercanos, y, como resultado, aún más amenazantes.
Otro aspecto que distingue a X de sus contrapartes más cutres del subgénero slasher es la simpatía y el encanto de su reparto. Normalmente, en alguna secuela sórdida de Viernes 13 o Halloween, no nos importa lo que les pase a los adolescentes problemáticos; solo queremos ver el caos clásico de Jason o Myers. Sin embargo, aquí, gracias a la escritura empática sobre estos actores sexuales y a las interpretaciones divertidas y apasionadas del elenco, nos sentimos realmente conmovidos cuando alguien encuentra su espantoso final. Algunos pueden tener personalidades pomposas, pero en general son buenas personas que simplemente intentan triunfar en este mundo perverso, y sus interacciones son peculiares y atractivas, a medida que cada personaje trasciende su arquetipo de terror.
Martin Henderson es divertido como un productor vaquero arrogante con la suficiente confianza para todo el equipo, y Kid Cudi se lo pasa en grande interpretando los estereotipos pornográficos de finales de los 70 y principios de los 80; pero son las mujeres quienes realmente llevan la batuta. Brittany Snow puede tener el aspecto de una rubia tonta y de pelo voluminoso, pero también tiene una desfachatez seductora que resulta instantáneamente revitalizante, mientras que Jenna Ortega, que salió a la fama por su serie de Merlina, demuestra que no fue algo puntual, asumiendo aquí un papel más resignado que se desarrolla de forma fascinante a medida que avanza la película.
Y por último pero no menos importante, Mia Goth, es una de las protagonistas femeninas de terror más divertidas y feroces de los últimos años, hace poco me vi ‘Pearl’ (2022) y fue espectacular su actuación, y aquí con X sigue aportando una sutil sensibilidad al personaje y participando en alguna masacre cuando la ocasión lo requiere, un halago verla en toda la película. Mientras que algunas películas luchan por combinar el terror con la hilaridad, X logra un equilibrio perfecto gracias a la narrativa y la técnica cinematográfica, deleitándose tanto en el absurdo cómico como en la cruda atrocidad de todo ello en igual medida. En un mundo donde los estudios se contentan más con producir secuelas de slasher que con crear nuevas obras de terror, películas como X son más esenciales que nunca, ya que este es el tipo de creatividad emocionante (tomar una fórmula existente y reinventarla) que el género y la industria en su conjunto necesitan para sobrevivir. Y además, es una película bien hecha.
Director: Ti West




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