Toryumon
★★★½ [👍]
Este segundo episodio se apreció los típicos clichés del anime seinen contemporáneo, ya depende de los gustos de cada uno, por mi parte lo acepto, pero siendo muy cuidadoso con no sobrevalorarlo.
Este anime sigue siendo extrañamente agradable, de una forma interesante, aunque tengo mis bemoles. Los dos primeros episodios encajan con esa descripción, aunque diría que de maneras algo diferentes. Obtuvimos esa comedia excéntrica que por lo general el anime es capaz de hacer. Había algo de violencia sombría (e implícita), pero nada tan exagerado como el anterior episodio.
Japón prácticamente ha retrocedido al período Sengoku, con ruinas modernas por doquier. Tenemos la presencia de’ Yoshitsune’, que es un engreído que sabe ocultarlo bien a sus superiores, pero es astuto y hábil con la espada. Se da cuenta de que Aoteru es mucho más inteligente que los ineptos que lo rodean, aunque esto le genera sentimientos encontrados, entre intriga y amenaza.
Parece que al final estos dos probablemente se aliarán, ya que comparten el mismo objetivo: derrocar al Clan Taira. Pero tienen que aprobar el examen de ingreso a general, algo que claramente no muchos han logrado. Como mencionó, el examen es parte de esa comedia irónica del anime. Resulta que la prueba consiste en "llevar las rodillas al suelo". Con un límite de tiempo de diez minutos. Aoteru y Yoshitsune pasan seis de ellos viendo a los demás candidatos fracasar, y luego Yoshitsune entra con un método no convencional aparentemente, el resto es historia.
Nippon Sangoku sigue siendo visualmente interesante, aunque comparado con el primer episodio, bajo algo de calidad. Su peculiar estilo visual me gusta, me hace recordar a animes históricos o de época, como por ejemplo ‘Golden Kamuy’.


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