domingo, 28 de junio de 2026

Hokum (2026)

La Maldición de la Bruja ★★★

Hokum narra el viaje de un apático escritor estadounidense ‘Ohm Bauman’ (Adam Scott) al hotel rural irlandés donde sus padres pasaron su luna de miel. La película comienza y termina dentro de la novela que Bauman está concluyendo. Desde el principio, la tensión se entrelaza con la tragicomedia en el hotel, y Bauman se muestra a la vez curioso y hostil con sus habitantes: pregunta por la ballesta de un empleado y charla con el camarero sobre su novela, pero también quema la mano del botones con una cucharilla.

Es evidente que su único propósito —esparcir las cenizas de sus padres en los jardines del hotel— debe cumplirse sin rodeos ni atenciones excesivas hacia el personal. Algo atormenta a Bauman (y sus problemas de salud mental quedan patentes desde el principio en una escena de la película) y, volvemos a los temas del trauma, la culpa y el duelo. Adam Scott retrata este trauma de forma interesante, aunque en cuanto al guion, creo que las alusiones al suceso traumático que «persigue la narrativa», por así decirlo, resultan demasiado obvias al ser explícitas en lugar de implícitas.

Lo que realmente funciona para mí, en cuanto a sus característicos sustos repentinos, es que los demás elementos espeluznantes y siniestros de sonido e imagen fluyen bien con los diálogos. Y no se trata solo de un monstruo o aparición fantasmal, sino que hay una variedad de figuras embrujadas que aparecen en estos destellos. El diseño de sonido lo complementa bien, repleto de lamentos espeluznantes, campanillas y pausas instrumentales.

La claustrofobia y el aislamiento son fundamentales para el terror de Hokum: la suite nupcial abandonada y los múltiples espacios que contiene contribuyen a una enfermiza sensación de encierro. El ominoso montaplatos, ocupado durante casi todo el segundo y tercer acto, se utiliza con gran eficacia como escondite y medio de transporte, descendiendo a las profundidades de la guarida de las brujas.

Lo que se nos recuerda es que la brutalidad e impunidad bien humana está en el centro de Hokum, y los monstruos folclóricos ofrecen la posibilidad de una retribución kármica. Me hubiera gustado ver una exploración más profunda de la bruja y el antiguo terror asociado a ella; quizás la trama se centra demasiado en el aspecto humano, por eso para mí pierde algo de fuerza cuando el personaje principal queda atrapado en la habitación y lucha por sobrevivir. Si bien mantiene la tensión, la amenaza de la bruja que acecha está bien hecha, se vuelve poco efectiva durante el resto de la película.

Hay un drama humano intrigante que entra en juego, incluyendo un par de giros argumentales, pero en algunos momentos va erosionando la atmósfera retorcida que el director estaba construyendo.

Director: Damian Mc Carthy

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