Los Que Se Quedan ★★★½ [👍]
Su estructura narrativa básica y en especial su fuerte factor nostálgico que evoca están bien ejecutados pero, se basa en eso principalmente y si bien me gustó, el guion utiliza arquetipos demasiado familiares (el profesor gruñón, el alumno rebelde y la figura maternal en duelo). Su progresión narrativa sigue una estructura muy tradicional que no arriesga demasiado.
Sinopsis rápida: Estamos en 1970 en un internado universitario en plena temporada navideña, con el profesor de historia y literatura ‘Paul Hunham’ (Paul Giamatti), el estudiante Angus (Dominic Sessa) y la afligida trabajadora de la cafetería Mary (Da'Vine Joy Randolph).
Su dirección evoca una cápsula del tiempo, los diálogos vertiginosos y la sensación nostálgica que transmite. Me gusta cómo mantiene la inmersión en los años 70, por su apelación a la nostalgia: La estética "retro" talvez (tipografía de los años 70, música de época) que busca conectar con la emoción del espectador de manera directa. Aunque puede ser un recurso para enmascarar una historia que, en el fondo, puede ser convencional.
Me gustan las interpretaciones: Giamatti sigue demostrando su brillantez, y recuerdo que la primera vez que lo vi fue en la película del mismo director que me encantó, “Sideways” (2004), con una interpretación de un triste frustrado y a la vez divertido que hasta ahora lo recuerdo, ese estilo parecido estuvo impregnado aquí también. Mientras que el actor ‘Dominic Sessa’ ofrece un buen contrapunto con su calidez, sencillez y humanidad juvenil, que contrastan con la misantropía sarcástica de Giamatti.
Lo que no se puede negar es que The Holdovers tiene su encanto. Todo se siente real, cercano incluso te puedes identificar. El guion fluye de un momento a otro con naturalidad. Historias desgarradoras de pérdida y enfermedad mental se mezclan con la complejidad de las interacciones humanas. A veces parece que no pasa nada, pero luego te das cuenta de que todo se desarrolla en la mente de los personajes. Las conversaciones no dichas, las revelaciones no expresadas; como en la vida, pueden tener sus interpretaciones implícitas.
Hay momentos en que la película parece entretenerse demasiado, puede resultar como si fuera relleno. En numerosas ocasiones las escenas se desvanecen y no parezca que hayan terminado o que no tengan un final satisfactorio. Quería ver cómo continuaría la conversación, o las situaciones, cómo reaccionarían los personajes ante lo sucedido y después. Por otro lado, no dejo de pensar que también la vida está llena de rellenos, situaciones que simplemente suceden y que no van a ser lo más importante en tu vida, pero lo viviste y quedara como anécdota para contar.
A algunos no les gustará, les parecerá aburrida, tal vez demasiado nostálgica para una época a la que muchos no pertenecen, que una película centrada exclusivamente en gente privilegiada no es algo que el mundo necesite ahora mismo, y lo entiendo perfectamente. Pero a veces es agradable tener una distracción de algo que no trate sobre nada en particular, algo que no sea importante ni pretenda cambiar el mundo, algo que exista simplemente como observación y narración.
Así que más allá de las críticas sobre su originalidad, la cinta sobresale por su ejecución. Se aplaude el desarrollo de los personajes, el dolor psicosocial que maneja la trama y la impecable química entre el reparto principal.
Y lo que gusto también fueron las canciones en su banda sonora, como las de Cat Stevens y otros intérpretes que no reconocí pero me gustaron, con un estilo de cantautor folk pop.
Director: Alexander Payne


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